Por Patricia Andrade Barajas
En el complejo mundo de la política y el servicio social, en que los números y las leyes suelen dictar el ritmo, surge una mujer que decidió hacer una pausa para tomar el motor de su existencia: su familia, que la integran esposo, hijas y nieta. María Fernanda Rivera Sánchez, ex diputada y actual presidenta del Centro de Integración Juvenil (CIJ) Naucalpan, se define hoy, no solo por sus cargos, sino por el profundo cambio que la maternidad labró en su espíritu.
En charla con Nuestra Zona, con motivo del Día de las Madres, Rivera —quien también destaca por labor filantrópica— nos confiesa que en su juventud la ambición era clara «quería comerme el mundo, cambiar la realidad y transformar la sociedad». Sin embargo, la vida, con sus propios caminos, la puso frente el reto, más que humano y complejo de todos: ser mamá.
Señala en esta plática que para ella ser mamá le dio sentido a su vida, aunque reconoce que no es lo mismo ver los problemas desde afuera como legisladora o colaboradora en instituciones de asistencia social, a ver los conflictos en casa y tener que resolverlos, pero dice, a eso se enfrenta cada una de la madres de familia y muchas veces lo hacen solas, porque son mamás solteras y no cuentan con una red social que las apoye como la familia, pero también, quienes la conforman, muchas veces las abandonan.
Esas mujeres que salen solas adelante, merecen todo el reconocimiento y apoyo, porque además de superar sus propias inseguridades, temores, hacen a un lado su vida para sacar adelante a sus hijos, señala Fernanda.
Cabe destacar que Fernanda Rivera Sánchez, mantiene una trayectoria activa, tanto en la administración pública como en la estructura interna del Partido Acción Nacional (PAN). Además de su labor legislativa (en que fue diputada local en la LIX Legislatura del Estado de México y diputada federal).
Fernanda ha ocupado los siguientes cargos Secretaria de Atención a la Militancia a nivel nacional en el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PAN, encargada de la relación directa con los militantes del partido y la promoción del voluntariado.Fue Consejera Estatal y Nacional; Promoción Política de la Mujer. Participó activamente en carteras dedicadas a impulsar el liderazgo femenino dentro del panismo mexiquense.
También destaca por su actividad en Organismos de Mujeres y en en comisiones y colectivos dedicados a la equidad de género, tanto dentro como fuera de la estructura partidista. Su perfil se caracteriza por ser de las voces femeninas más visibles del PAN en el Estado de México, especialmente en los municipios del corredor Poniente.
EL IMPULSO DE DEJARTE A TI MISMA, POR ELLOS
Casada desde hace 27 años, Fernanda recuerda que la llegada de sus hijas cambió su forma de ver las cosas. Tras cuatro años de matrimonio llegó la primera, y casi de inmediato la segunda. «Ahí me cuestioné qué es esto de ser mamá; ese impulso natural de dejarte a ti misma para preocuparte por ellos. El cuerpo está preparado, pero la realidad te trastoca todo», señala con honestidad.
Perteneciente a una generación de mujeres de más de 45 años que conquistan espacios para laborar, viajar y ocupar cargos de alta responsabilidad, Fernanda reconoce que el equilibrio no fue sencillo. Entre su labor como legisladora, presidenta de colonos y voluntaria en instituciones como Vida y Familia A.C. (VIFAC), CIJ y Cáritas, los años fueron intensos.
«Fui funcionaria pública siendo mamá, pero reconozco mi privilegio: tuve una red de apoyo familiar inmensa. Mi madre, mi suegra y mi hermana fueron quienes hicieron que mi vida fuera más fácil», comenta, al subrayar la importancia de la solidaridad femenina.
Fernanda reconoce el esfuerzo de las mujeres que no tienen esa red; aquellas que enfrentan violencia, marginación o adicciones. Ese contacto con la realidad social le permitió valorar su propio entorno, incluso cuando la vida le presentó una situación inesperada: su hija mayor se convirtió en madre joven.
Luego del impacto de la noticia, Fernanda y su esposo se repusieron para ver que iban hacer en familia y aceptaron esa nueva vida y prepararon las condiciones para su llegada, optaron por el acompañamiento amoroso». Ahí descubrí el sentido del amor puro e incondicional, porque mientras miles de jóvenes rechazan estas vidas por falta de recursos o madurez, nosotros elegimos acompañar», explica. Hoy,años años después, su nieta se ha convertido en el motor que da sentido a toda la familia.
Mientras se realizaba la plática su pequeña nieta, quien es muy vivaz, inteligente y muestra su felicidad, jugaba con su peluche Mimi y otras tres muñecas que de inmediato sentó en cada una de las sillas que estaban desocupadas.
«Aceptamos esa nueva vida. Al ver a mi nieta, le doy gracias a Dios por habernos iluminado. Ella le ha dado un sentido nuevo a toda la familia». Recuerda que como ironía de la vida, cuando fue diputada presentó una iniciativa para crear la Ley de Protección a la Maternidad Temprana, para prever apoyo institucional, que en esa situación resulta vital pues la vida da un giro de 180 grados.
Tras años de ser mujer » estructurada, disciplinada y siempre planeaba «, Fernanda Rivera cumplió ahora un año de lo que ella llama «año sabático profesional». En esta pausa, ha descubierto que sus hijas menores, también tienen sus propios retos y necesitan ese acompañamiento presente de su mamá.
Hoy, la filántropa y política mexiquense no habla desde el estrado, sino del corazón de un hogar que ha aprendido a redireccionar su camino. Para Fernanda, ser mujer hoy significa entender que, aunque se puede transformar la sociedad desde una curul, la cambio más profunda es la que se logra a través del amor y el tiempo compartido con quienes más amamos como es la familia.



