Dembelé hace 3 goles a Noruega en goleada de Francia

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Por Daniel Sámano

Ousmane Dembélé necesitó poco más de media hora para convertir el cierre de la fase de grupos en un espectáculo personal. El extremo francés marcó tres goles antes del descanso y lideró la goleada de Francia por 5-1 sobre Noruega, resultado con el que los galos cerraron la primera ronda de la Copa Mundial de la FIFA 2026 con paso perfecto como de los grandes candidatos al título.

Con la clasificación asegurada, Noruega decidió darle descanso a varias de sus principales figuras. Sin Erling Haaland, Antonio Nusa ni Alexander Sørloth desde el inicio, el conjunto escandinavo apostó por una alineación alternativa para encarar un compromiso que tenía poco impacto en su futuro inmediato. Francia, en cambio, salió con todo su arsenal y dejó claro desde el primer minuto que no pensaba bajar la intensidad.

El dominio francés apareció de inmediato. Kylian Mbappé avisó apenas arrancó el encuentro con un disparo que estremeció el poste, mientras Michael Olise comenzó a encontrar espacios entre líneas para conectar cada ataque. Sin embargo, el gran protagonista tenía reservado otro papel.

Dembélé ofreció una actuación memorable. Imparable en el uno contra uno, alternando desbordes hacia ambos perfiles y definiendo con enorme categoría, el atacante construyó un triplete en apenas 32 minutos. Dos remates potentes y una definición sutil bastaron para firmar uno de los mejores rendimientos individuales del torneo y convertirse en apenas el tercer futbolista que consigue un hat-trick en esta edición de la Copa del Mundo.

Su exhibición también quedó registrada en los libros de historia. El francés consiguió el segundo triplete más rápido en la historia del Mundial y se convirtió en el primer jugador que marca tres goles en una primera mitad desde la inolvidable actuación de Oleg Salenko en Estados Unidos 1994.

La diferencia en el marcador no impidió que Noruega encontrara momentos para competir. Con Jørgen Strand Larsen y Oscar Bobb como referentes ofensivos, los europeos lograron descontar gracias a un buen tanto de Aasgaard y, más adelante, tuvieron la oportunidad de acercarse todavía más cuando Bobb provocó un penal.

Pero ahí apareció otra de las figuras francesas. Mike Maignan volvió a demostrar por qué es uno de los mejores especialistas desde los once pasos. El arquero adivinó la dirección del disparo y aseguró el balón para mantener la amplia ventaja de su selección.

Francia nunca perdió el control del partido. Con la confianza por las nubes y espacios cada vez más amplios, siguió generando peligro hasta encontrar un quinto gol, esta vez por conducto de Désiré Doué, quien se sumó a la fiesta ofensiva para redondear una actuación dominante.

Más allá del resultado, el encuentro tuvo un componente emotivo para el conjunto francés. Didier Deschamps no estuvo en el banquillo debido al fallecimiento de su madre, por lo que su histórico asistente Guy Stéphan dirigió al equipo durante una noche en la que los jugadores respondieron con una actuación convincente.

La victoria también permitió a Francia conseguir una marca que no alcanzaba desde 1998, ganar sus tres partidos de la fase de grupos en una Copa del Mundo. Aquella edición terminó con el primer título mundial para los Bleus como anfitriones. Ahora, casi tres décadas después, vuelven a ilusionarse con repetir la historia gracias a un plantel lleno de talento y a un Dembélé que atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera.

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