De acuerdo con la consultora Consulta Mitofsky el presidente municipal de Naucalpan de Juárez, Isaac Montoya Márquez, ha tenido un asecenso en la aceptación de la ciudadanía por lo que actualmente se ubica dentro del Top 5 de los alcaldes mejor evaludos del país, con más de 57% de aprobación.
El contraste es significativo: en poco más de un año, Montoya pasó del lugar 139 a uno de los primeros puestos entre 150 presidentes municipales evaluados. Un ascenso de más de 130 posiciones que pocas veces se observa en mediciones de este tipo.
Otras casas encuestadoras han detectado la misma tendencia. Mediciones de Rubrum también muestran un incremento sostenido en la percepción positiva hacia el gobierno municipal, particularmente en rubros como servicios públicos, cercanía con la ciudadanía y presencia territorial del alcalde.
Más allá de la discusión metodológica sobre las encuestas —que siempre existe— lo cierto es que el comportamiento de los números revela algo más profundo: una recomposición política en uno de los municipios más complejos del Estado de México.
Naucalpan ha sido históricamente un territorio difícil de gobernar. Con más de un millón de habitantes, enormes contrastes sociales y problemas estructurales en seguridad, movilidad y servicios urbanos, cualquier administración municipal enfrenta una prueba permanente de legitimidad.
Por ello, el crecimiento en aprobación de Montoya tiene también una lectura política. No solo refleja percepción ciudadana; también posiciona al alcalde como uno de los perfiles emergentes dentro de su partido, Morena, particularmente en el Estado de México.
Falta todavía tiempo para saber si esta tendencia se mantendrá o si las inevitables tensiones del gobierno municipal terminarán por frenar el impulso. Pero, por ahora, los números cuentan una historia clara: la de un alcalde que pasó del escepticismo inicial a convertirse en uno de los presidentes municipales mejor evaluados del país.
