Por Daniel Sámano
Inglaterra sufrió mucho más de lo esperado, pero terminó encontrando en Harry Kane a su gran salvador. El capitán británico apareció cuando el panorama era más complicado y, con un doblete en el tramo final del encuentro, lideró la remontada por 2-1 sobre RD Congo para asegurar el pase de los ingleses a los octavos de final de la Copa Mundial de la FIFA 2026, después de un partido que por momentos estuvo muy cerca de convertirse en una de las grandes sorpresas del torneo.
El encuentro comenzó de la peor manera para los dirigidos por Thomas Tuchel. Apenas transcurrían siete minutos cuando Chancel Mbemba encontró espacio para enviar un preciso cambio de juego hacia la izquierda, donde Brian Cipenga apareció habilitado para definir con calidad y silenciar a la afición inglesa con el inesperado 1-0.
El gol modificó completamente el desarrollo del partido. Inglaterra asumió la iniciativa con la posesión del balón, mientras que RD Congo encontró el escenario perfecto para replegarse y esperar oportunidades al contragolpe. La selección africana mostró un orden defensivo impecable, reduciendo espacios y obligando a los europeos a mover la pelota sin demasiada profundidad.
Los ingleses comenzaron a generar peligro principalmente por la vía aérea, Jude Bellingham tuvo dos oportunidades claras con remates de cabeza, pero ambas fueron neutralizadas por un inspirado Lionel Mpasi, quien sostuvo durante buena parte del partido la ventaja congoleña con intervenciones de enorme nivel.
Harry Kane también tuvo una opción importante antes del descanso, tras una buena acción colectiva iniciada por Noni Madueke terminó con Marcus Rashford habilitando al delantero del Bayern Múnich, cuyo disparo salió apenas desviado, aumentando la frustración de un equipo que veía pasar los minutos sin encontrar soluciones.
Sin embargo, RD Congo nunca renunció al ataque, cada recuperación representó un peligro para la defensa inglesa y estuvo muy cerca de ampliar la diferencia cuando Yoane Wissa sacó un potente disparo que terminó estrellándose en el poste, una acción que pudo haber cambiado por completo el destino del compromiso.
Con el reloj avanzando y la eliminación cada vez más cercana, Tuchel comenzó a modificar el esquema buscando mayor profundidad. Inglaterra adelantó líneas, cambió piezas por las bandas y acumuló hombres en campo rival, aunque seguía sin romper el sólido bloque africano.
La resistencia congoleña finalmente cedió a los 76 minutos. Anthony Gordon levantó un centro preciso al área y Harry Kane apareció con toda su experiencia para conectar un impecable remate de cabeza que dejó sin opciones a Mpasi y devolvió la esperanza a Inglaterra.
La recompensa llegó a falta de tres minutos para el final. Kane recibió rodeado de defensores, encontró un pequeño espacio y sacó un potente disparo que superó al arquero congoleño para firmar el 2-1 definitivo y desatar la celebración inglesa.
El conjunto africano se marchó eliminado, pero dejó una actuación que confirma el crecimiento de su fútbol. En su primer partido de eliminación directa en una Copa Mundial, compitió de igual a igual ante uno de los candidatos al título y estuvo muy cerca de protagonizar una clasificación histórica.
Para Inglaterra, en cambio, la victoria significa mucho más que un boleto a la siguiente ronda y también representa la confirmación de que, cuando el panorama parece complicarse, todavía puede confiar en su máximo referente. Con su doblete, Harry Kane se convirtió en el primer futbolista inglés que marca dos goles en un partido de eliminación directa de una Copa del Mundo desde Gary Lineker, quien lo consiguió frente a Camerún en los cuartos de final de Italia 1990. Una actuación que mantuvo con vida el sueño mundialista de los Tres Leones.
