Fue intervenida la Segunda Cerrada de Santa Úrsula, en San Lorenzo Totolinga, donde recientemente fue escenario de un indignante acto de maltrato animal y hoy el espacio será conocido como el “Callejón del Lobito”, símbolo de empatía, justicia y convivencia comunitaria, dio a conocer el Gobierno de Naucalpan, que preside Isaac Montoya Márquez.
A través del programa Huellas de la Transformación el gobierno municipal realizó la intervención integral de este andador, lugar donde, a finales del pasado enero, el perro «Lobito» fue víctima de una agresión brutal. El perrito de la comunidad, de avanzada edad, fue arrojado por un sujeto desde una altura aproximada de 10 metros, un acto que generó una ola de indignación en todo el municipio.
El presidente municipal, Isaac Montoya comentó que el ataque contra «Lobito” fue un atentado innecesario. El objetivo es que este evento no sea solo una anécdota de crueldad, sino un detonante para la conciencia social sobre los seres sintientes y sus derechos, afirmó.
En la Segunda Cerrada de Santa Úrsula, trabajadores de Servicios Públicos intervienen el espacio con trabajos de pavimentación, iluminación, limpieza y un mural conmemorativo, ahora las mejoras físicas son visibles mayor iluminación y seguridad, en el «Callejón del Lobito» en su honor.
El Alcalde refirió que esta iniciativa busca rescatar espacios públicos a través del arte (un mural dedicado al canino) y la mejora urbana, promoviendo el humanismo y la sana convivencia entre vecinos.
Con esta intervención, el Gobierno Municipal busca mejorar las condiciones del andador donde ocurrió el incidente y honrar la vida de «Lobito» mediante la recuperación del espacio que habitó por más de una década.
En presencia de vecinas y vecinos, así como de autoridades auxiliares, de servidores públicos municipales; de personal del Centro Médico Veterinario y de Bienestar y Protección Animal de Naucalpan, el Alcalde agradeció a los cuidadores de “Lobito” como Don Camilo y la señora María Antonieta y a la organización Mundo Patitas por su labor en la recuperación y protección del perrito.
Montoya Márquez destacó la fortaleza de “Lobito” quien, tras superar una caída y una intervención quirúrgica a su avanzada edad, sigue siendo un símbolo de unidad para Naucalpan.
La transformación de la Segunda Cerrada de Santa Úrsula marca un precedente en cómo la gestión pública puede reaccionar ante la violencia, devolviendo a los vecinos un entorno de paz y justicia.
La transformación del lugar requirió diversos materiales 26 toneladas de asfalto, 18 luminarias nuevas, 2 postes, y se realizaron trabajos de balizamiento de guarniciones, chaponeo, arañado, desorille, barrido manual, recolección de más de 7 toneladas de residuos y rotulación de la calle Santa Úrsula, con la intervención del muralista Canek Leyva.
