Por Daniel Sámano
Cruz Azul volvió a tocar la gloria en el futbol mexicano y lo hizo de la forma más dramática posible. La Máquina se proclamó campeona del Clausura 2026 tras venir de atrás y derrotar 2-1 a Pumas en una Final de vuelta cargada de tensión y un cierre que quedará grabado en la historia de la Liga MX pues el gol definitivo fue en el tiempo de compensación. Y ya campeones, sus seguidores se fueron al Ángel a festejar y Joel Huiqui, con apenas siete partidos como técnico de primera, fue ratificado en el puesto por este gran logro.
El Estadio Olímpico Universitario fue testigo de una auténtica batalla futbolística. Con el empate sin goles en la ida, todo se definía en Ciudad Universitaria. Cruz Azul tomó la iniciativa con la posesión del balón, intentando imponer condiciones desde el arranque, aunque esta vez se encontró con unos Pumas mucho más agresivo y decidido a competir de tú a tú.
Los universitarios entendieron rápido el partido. A diferencia del duelo de ida, no se encerraron atrás y apostaron por hacer daño cada vez que recuperaban la pelota. Del lado auriazul, Keylor Navas comenzó a convertirse en figura con intervenciones que evitaron la caída de su arco en más de una ocasión. El arquero costarricense sostuvo a los felinos cuando Cruz Azul comenzaba a generar peligro constante.
La intensidad también se hizo presente en el mediocampo. Andrés Carrasquilla protagonizó una fuerte entrada sobre José Paradela que terminó sacando del partido al argentino. Gabriel Fernández tuvo que ingresar de emergencia, aún sin estar al cien por ciento físicamente, en una modificación que alteró el plan inicial celeste.
Cuando mejor parecía acomodarse Cruz Azul, llegó el golpe de los universitarios. Una barrida precipitada de Willer Ditta en mediocampo dejó mal parada a la defensa cementera y, tras una serie de rebotes dentro del área, Robert Morales apareció para sacar un potente disparo y vencer a Kevin Mier al minuto 30.
Tras el gol, el conjunto universitario vivió sus mejores minutos en el partido. Comenzaron a generar más peligro sobre el arco celeste. Cruz Azul lucía desconectado y por momentos desesperado, mientras Pumas estuvo cerca de aumentar la ventaja. Sin embargo, Kevin Mier apareció con intervenciones fundamentales para mantener con vida a los cementeros antes del descanso.
Para la segunda parte, Cruz Azul salió decidido a buscar el campeonato. Apenas habían pasado segundos del complemento cuando Charly Rodríguez mandó un centro peligroso que estuvo cerca de conectar Rotondi.
La presión celeste comenzó a crecer minuto a minuto y Pumas empezó a sufrir el desgaste físico. La Máquina recuperó el control absoluto del encuentro y encontró recompensa al minuto 53 gracias a una brillante jugada colectiva iniciada por Charly Rodríguez, que terminó con un autogol de Rubén Duarte.
Con el paso de los minutos, el desgaste físico comenzó a pasar factura en Pumas. Los felinos ya no lograban sostener el ritmo y Cruz Azul se veía cada vez más peligroso. Aun así, el drama todavía guardaba un episodio más.
Al minuto 89, Uriel Antuna cometió una dura entrada sobre Jeremy Márquez. Tras revisar la acción en el VAR, el árbitro decidió expulsar al atacante felino.
Con siete minutos agregados y el campeonato todavía sin dueño, Cruz Azul se fue con todo al ataque. Entonces apareció el hombre de la noche. Carlos Rotondi, quien tantas veces fue señalado en momentos importantes, encontró revancha en el escenario más grande posible.
Al 90+4, el argentino recibió dentro del área y con una impresionante media vuelta mandó el balón al fondo de las redes.
Todavía hubo tiempo para más tensión, ya que Ángel Rico también fue expulsado tras una dura entrada en los instantes finales pero el arbitro central decidió terminar el encuentro segundos después.
Cruz Azul volvió a ser campeón del futbol mexicano. Lo hizo sufriendo, remontando y resistiendo hasta el último segundo. Una Final épica que quedará marcada como una de las más emocionantes de los últimos años y que terminó con la Máquina levantando el título del Clausura 2026 y con un Joel Huiqui como campeón en el banquillo celeste con solo siete partidos dirigidos en primera división.
