Por Daniel Sámano
El Estadio de Monterrey fue escenario de un partido que no solo se sumó a la agenda del Mundial, sino que terminó entrando en los libros por partida doble. Se trató del encuentro número 1.000 en la historia de la Copa Mundial de la FIFA, una cifra simbólica que Japón aprovechó para dejar su propia marca con una actuación sólida ante Túnez, que recibió su segunda goleada.
Desde los primeros minutos el equipo asiático dejó claro el plan de intensidad alta, movilidad constante y presión en campo rival. Esa idea encontró recompensa muy pronto. Keito Nakamura fue el primero en encender la jugada decisiva, ganando terreno por el sector ofensivo y metiéndose al área con determinación. Su pase cruzado atravesó toda la defensa y encontró a Daichi Kamada, que empujó el balón al fondo de la red. El gol no solo abrió el marcador, también se convirtió en un registro llamativo: el más rápido de Japón en toda su historia mundialista.
Lejos de conformarse, Japón mantuvo el ritmo y volvió a golpear antes de la media hora. Esta vez el protagonista fue Ayase Ueda, que recibió con metros por delante, se acomodó sin presión y sacó un disparo potente desde la frontal del área. El balón salió seco, directo, imposible para el portero, y el 2-0 empezó a encaminar un partido que ya se inclinaba claramente hacia un solo lado.
Túnez, que estrenaba dirección técnica con la llegada reciente de Hervé Renard, no logró acomodarse al ritmo del encuentro. El equipo norteafricano se mostró superado en casi todas las líneas, sin capacidad de respuesta ante un Japón que no bajó la intensidad en ningún momento. La situación se complicó todavía más en la segunda mitad, cuando el conjunto asiático volvió a castigar.
Ueda, esta vez, dejó de ser definidor para convertirse en asistente. Con una acción bien elaborada, encontró a Junya Ito, que definió con calma para poner el tercero y cerrar prácticamente cualquier discusión sobre el resultado. El marcador reflejaba ya una superioridad clara tanto en el juego como en las sensaciones.
Con este triunfo nipón, el equipo iguala a Países Bajos en lo más alto del Grupo F, dejando a Túnez sin opciones de continuar en la competencia.
El inicio de partido también quedará en los registros estadísticos del torneo. El tanto de Kamada apenas a los cuatro minutos no solo abrió el camino de la victoria, sino que se convirtió en el gol más tempranero de un jugador japonés en la historia de la Copa Mundial de la FIFA, superando la marca que tenía Shinji Kagawa desde 2018, cuando anotó frente a Colombia a los seis minutos.
