Por Daniel Sámano
Paraguay encontró oxígeno cuando más lo necesitaba y, con una victoria por la mínima, se mantuvo con vida en la pelea por avanzar, mientras que Turquía vio derrumbarse sus aspiraciones mundialistas de forma prematura.
El equipo dirigido por Gustavo Alfaro golpeó prácticamente desde el arranque. Apenas asentados en el encuentro, los sudamericanos aprovecharon una oportunidad desde fuera del área. Matías Galarza se animó con un disparo potente y colocado que dejó sin reacción a Ugurcan Cakir y puso adelante a la Albirroja cuando todavía no se cumplían los primeros dos minutos.
Con la ventaja en el marcador, Paraguay modificó el libreto. Renunció a tener la posesión y apostó por un partido largo, de resistencia, esperando algún contragolpe para ampliar la diferencia. Del otro lado, Turquía asumió la responsabilidad y monopolizó la pelota, aunque durante gran parte del primer tiempo careció de profundidad.
La ocasión más clara para los europeos antes del descanso llegó a través de una pelota detenida. Mert Müldür apareció dentro del área y conectó un remate de cabeza que tuvo un recorrido increíble: primero se estrelló en el travesaño y después en uno de los postes, para finalmente alejarse del arco defendido por Orlando Gill.
Cuando parecía que los paraguayos se irían tranquilos al descanso, el encuentro vivió una situación inédita. En tiempo agregado, Miguel Almirón fue expulsado tras cubrirse la boca mientras intercambiaba palabras con Müldür. La acción derivó en la primera tarjeta roja aplicada bajo la nueva normatividad aplicada para esta Copa Mundial, un episodio que quedará registrado como un hecho histórico.
Con un hombre menos durante toda la segunda mitad, Paraguay reforzó aún más su planteamiento defensivo. Turquía tomó completamente el control del balón y buscó abrir espacios, pero el orden sudamericano y la falta de precisión de los dirigidos por Vincenzo Montella mantuvieron intacta la ventaja.
Las estrellas turcas, encabezadas por Arda Güler, Kenan Yildiz y Hakan Çalhanoglu, intentaron encontrar soluciones, aunque sin demasiada claridad. Ya en la recta final, Can Uzun ensayó un disparo lejano que pasó cerca del poste y encendió las alarmas paraguayas.
La mejor oportunidad para rescatar el empate apareció a un minuto del final. Burak Yilmaz habilitó a Uzun, cuyo disparo fue rechazado por Orlando Gill. El rebote cayó en los pies de Deniz Gül, que tenía el gol prácticamente servido, pero su remate se marchó increíblemente por un costado ante la incredulidad de los aficionados turcos.
Aquella acción terminó por sentenciar el destino de Turquía. La derrota no solo la dejó sin puntos de recuperación, sino también sin posibilidades matemáticas de superar a Paraguay o Australia debido al criterio de desempate por enfrentamientos directos, en los que cayó frente a ambos rivales.
Una selección turca que llegó con nombres de peso y con la ilusión de ser protagonista terminó despidiéndose antes de tiempo. En contraste, Paraguay celebró una victoria tan sufrida como valiosa, una que le permite seguir soñando con los dieciseisavos de final y recuperar la esperanza en un grupo que sigue abierto.
Además, el duelo marcó el primer enfrentamiento oficial entre ambas selecciones. El único antecedente previo había sido un amistoso disputado en Chile en 1995, que terminó sin goles. La victoria también representó apenas el tercer triunfo paraguayo en sus últimos 15 partidos mundialistas ante rivales europeos, una estadística que da aún más valor a una noche que puede resultar decisiva para las aspiraciones de la Albirroja.
